sábado, 27 de junio de 2015

Aurora - Kim Stanley Robinson

NOTA: Actualizo esta entrada debido a la publicación de la versión en castellano por la editorial Minotauro, traducida por Miguel Antón

Aurora es la última novela del autor norteamericano Kim Stanley Robinson, conocido, entre otros trabajos importantes, por su trilogía sobre la colonización y terraformación del planeta Marte.                         
Esta excelente y ambiciosa trilogía es un claro ejemplo de su estilo literario, como lo es también Aurora: grandísimas ideas y situaciones espectaculares sobre las que el autor pasa por encima casi de puntillas mezcladas con un excesivo desarrollo de aspectos secundarios de la historia que generan desconexión de sus novelas, como si el autor se desenganchara del hilo general de la trama a ratos y decidiera profundizar en algunos aspectos que a el le interesan mucho sin venir muy a cuento. El estilo te gusta o no te gusta. Mi balanza se inclina más por la parte positiva que por la negativa, y por eso estoy pendiente de las novedades que publica. 

Después de dejar asentar un tiempo la lectura he acabado decidiendo, no sin alguna duda, que Aurora me ha gustado bastante. Aún así, no creo que sea una novela que acabe triunfando, hay demasiados detalles que perjudican al resultado final del producto, y durante algunos tramos de la historia el ritmo es muy lento. Pero como soy muy mal pitoniso, perfectamente puede ganar el triplete de premios importantes de la ciencia ficción y ser un bestseller...
Una breve sinopsis: En el siglo XXIII una nave generacional es enviada a la estrella Tau Ceti, con el objetivo de colonizar uno de los planetas que está en la zona habitable de esta estrella. La acción empieza cuando, después de unos cientos de años de viaje la llegada al planeta está próxima. Seguiremos la historia de la nave y sus tripulantes a partir de la vida de un matrimonio y su hija, así como desde el punto de vista de la inteligencia artificial de la nave.

Me ha interesado mucho la parte científica y técnica de la novela: la estructura en biomas de la nave, la distribución y sociología de su población y la explicación de los problemas que implica cerrar los diferentes ciclos de la materia para conseguir reciclar todos los elementos. También hay momentos muy interesantes en los que trata sobre dinámica de poblaciones, ecología, mecánica orbital, evolución, microbiología, inteligencia artificial, incluso lingüística.   


Si toca de manera brillante todos estos aspectos, ¿porque dudo de si la novela acabará gustando? Básicamente por dos puntos. Por un lado el desarrollo de los personajes, con los que cuesta mucho empatizar, poco carismáticos, fríos, impersonales. Siempre he tenido la sensación de vivir la historia desde un tercer punto de vista, muy alejado, no desde la visión de los personajes. Tengo la sospecha que este efecto puede ser deliberado, pero no me ha terminado de convencer.
Por otro lado el ritmo, demasiado pausado. No esperaba ni buscaba una novela de acción, y como ya he comentado, muchas de las especulaciones y descripciones científicas y técnicas me han encantado, pero creo que no están bien distribuidas dentro de la trama. El ritmo es muy irregular y no acaba de sacar provecho de algunos momentos geniales de la historia, y deja demasiados hilos sueltos.

En resumen: una novela llena de ideas brillantes, con un fantástico escenario, la califico de ciencia ficción con letras mayúsculas, pero le falla el ritmo narrativo y la caracterización de los personajes para ser una novela excelente. Creo que es un ejemplo típico del estilo de este gran autor.

En noviembre de este año va a publicar una nueva novela que es una combinación de otras de sus obras anteriormente publicadas relacionadas con el cambio climático global y que no he leído. Estaré muy pendiente.

2 comentarios:

  1. Me da la impresión de que Kim Stanley Robinson tiene algunas de las mejores ideas de la ciencia ficción actual, pero es incapaz de desarrollar todo su potencial. La trilogía de Marte me gustó, pero se me hizo eterna. Su fuerte desde luego, no son los personajes, ni siquiera la propia trama, que suele ir lenta casi siempre. Si dejara volar un poco más su imaginación, sin descuidar los detallest técnico-científicos (que en esto es un crack), e imprimiera un poco de velocidad a sus historias, podría llegar a ser el número uno de su generación. Aunque una cosa si es cierta: nacer en la misma ciudad que Ray Bradbury y dedicarse a la ciencia-ficción, tiene que marcar a cualquiera, para bien o para mal. Excelente reseña. Un saludo.

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    1. Coincido muchísimo con tus apreciaciones Benjamín. Gracias por pasarte por aquí y comentar.

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