domingo, 19 de noviembre de 2017

Colección Soyuz de ediciones el Transbordador - II

Banda sonora de la reseña: Para la reseña de hoy voy a plagiar a mi amigo Elías de Sense of Wonder y voy a sugeriros esta canción, en bucle y a un volumen muy alto.

Son varias las editoriales que están haciendo una apuesta  para volver a dar importancia a la novela corta: Cerbero, ApacheSportula, Cazador de Ratas y El transbordador, que creo que tiene el mérito de haber sido la primera en dar impulso a este formato con la colección Soyuz. La novela corta permite a las editoriales hacer apuestas un poco más arriesgadas y variadas en temática y estilo. Al lector también le permite arriesgar, ya que los precios  asequibles (inferiores al euro en digital en el caso que hoy nos ocupa) ayudan a dar oportunidad a nuevos autores y no sólo confiar en "viejos conocidos". Tal como me pasó en la entrada anterior sobre esta colección, de las cuatro que comento, tres me han gustado mucho y una no tanto.

En El silenciador Sergi Álvarez nos presenta a un personaje odioso y sin escrúpulos, un tiburón de las finanzas que se aprovecha de un ingeniero algo pringado que ha ideado un aparato que muchos padres hubiésemos deseado en algún momento de nuestro proceso de crianza: un silenciador de bebés. 
La estrategia escogida para narrar la historia me ha gustado mucho: una primera persona en la que el protagonista explica su historia a otro personaje anónimo como advertencia, en un escenario final que es evidente, pero hacia el que el autor nos sabe llevar manteniendo la tensión en todo momento y siguiendo una trama que evoluciona de manera sorprendente.
La historia tiene muy mala leche y es muy divertida, con un sentido del humor cínico y cáustico, y con un final que me ha dejado satisfecho. Totalmente recomendable para todo tipo de lectores.

La crucifixión de nuestro señor Jesucristo considerada como una carrera de bicicletas cuesta arriba de Alejandro Castroguer es una extraña mezcla que sitúa a los personajes de la historia de la pasión de Cristo en una actualidad alternativa en la que están presentes muchas situaciones de la vida cotidiana: los abuelos canguro, las redes sociales, el fútbol ... pero bajo la influencia de una dominación romana. No me atrevo a clasificarla como ucronía. 
Tiene momentos gore (muy explícitos y que ponen la piel de gallina), momentos divertidos (con un humor un poco surrealista y referencias a Monty Python), y algunos puntos originales y interesantes, pero el conjunto final no me ha acabado de convencer. Repite mucho algunos esquemas que a mi me sacaban de la historia. Si el objetivo era indignar o escandalizar por el tema tocado no creo que lo haya conseguido a estas alturas de la película. Aunque a mi no me ha terminado de convencer si os gusta la historia alternativa y los experimentos literarios creo que os puede interesar.

La que más me ha gustado de las cuatro es Profundo, de Alberto Moreno Pérez. Voy a coincidir mucho con la valoración que ha realizado mi compañero Pepe Fotón. Hay tres aspectos que son difíciles de tratar con éxito en tan pocas páginas, pero el autor lo consigue. Por una parte una ambientación misteriosa y claustrofóbica, que vemos desde el punto de vista de alguien que ya está inmerso en ella y que la considera habitual y que por tanto no se nos explica y tendremos que deducir. Por otro lado una tecnología de aislamiento del medio muy original y, para acabar, la decadencia del lenguaje en una sociedad cerrada, rutinaria, mecánica y sin contacto con el exterior (para algo tendrán que servir los emoticonos). El final es abrupto y me ha dejado con ganas de saber más de este universo. También me ha sorprendido, esperaba que la historia se encaminara hacia otros derroteros. La historia se me ha hecho corta y creo que el escenario da para historias de mayor longitud. No os lo podéis perder si os gusta la especulación en la ciencia ficción.

Y, para terminar, la más reciente publicación: Jo, jo, jo de Abel Amutxategi, único autor que ha repetido en la colección. Es una (otra) gamberrada muy divertida que mezcla una parte más seria: el apocalipsis zombie, con una parte humorística: la decadencia del pobre Papa Noel, debido a la escasez de niños y, por tanto, de cartas pidiendo regalos. 
Debo reconocer que, a medida que avanzaba en la lectura, tenía muchas dudas de  cómo podría resolver de manera satisfactoria la confluencia entre las dos tramas. Pero al final el autor se saca de la manga un truco que no esperaba y consigue darle un final sorprendente y que cuando pienso en él, todavía se me escapa una sonrisa. 
Creo que hay un fallo en la fecha de publicación, si hubiesen esperado un mes más las fechas hubiesen sido perfectas. Recomiendo su lectura en Navidades, después de las comidas pantagruélicas y las interminables reuniones familiares, en las que la tranquilidad de un apocalipsis zombie se agradecería.

Voy a continuar pendiente de la publicación de novelas breves de esta colección y en unos meses espero poder ofreceros una tercera entrada sobre ella. 

4 comentarios:

  1. En relación a lo que dices, de el escenario de "Profundo" podría dar para historias de mayor longitud, Alberto Moreno Pérez ha comentado que podría animarse a convertir "Profundo" en novela. Al parecer sabe mucho más sobre la Ciudadela de lo que ha contado en esta ocasión ...

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  2. Eso son buenas notícias. A ver si se anima. Gracias por pasarte por aquí.

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  3. Yo me he reservado la de Abel justo para esas fechas, que como dices, parece encajar mejor. Le tengo ganas a El silenciador, parece una historia de las que a todos dará que hablar. Me apunto Profundo, ese componente especulativo bien hecho tiene buena pinta. Un abrazo^^

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  4. Dos de estas las veo bien para candidatas a los ignotus del año que viene. Gracias por pasarte por aquí.

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